Hace unos días, el gobierno español hizo público a través de su presidente, Pedro Sánchez, una ayuda directa en forma de bono cultural por valor de 400 euros destinado a los jóvenes que en 2022 cumplirán dieciocho años. Dicho bono tendrá como objetivo favorecer las industrias culturales y creativas al animar a las personas más jóvenes a consumir productos relacionados con la cultura y la creatividad.

Sin embargo, con el anuncio del bono llegó también la polémica: en muchos medios de comunicación y en redes sociales destacaban el hecho de que el bono cultural podría gastarse no solo en los tradicionales libros y espectáculos teatrales y de música clásica; sino también en videojuegos, cómics y festivales de música rock y pop.

Pero esta idea no es exclusiva del Ejecutivo de Sánchez; se trata en realidad de una medida ya llevada a cabo en otros países de la Unión Europea, como Francia e Italia. El objetivo es el mismo: apoyar y fomentar las industrias culturales y creativas, justo en el mismo año en que la Organización de las Naciones Unidas puso el foco en la importancia que estas tendrán para el futuro a través de la declaración del Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible.

“Las Industrias Culturales y Creativas (ICC) actualmente proporcionan más puestos de trabajo a los trabajadores de entre 18 y 25 años que cualquier otro ámbito laboral”. – UNESCO.

Aunque aún falta conocer los detalles del bono cultural joven, como por ejemplo la forma en la que estará disponible o si se podrá gastar en plataformas de streaming como Netflix, la idea es incentivar el consumo de cultura tras una etapa realmente difícil para el sector, y en una edad en la que es más que posible despertar una afición que puede durar toda la vida.

Otros bonos culturales en Europa: el ejemplo de Francia e Italia

Italia fue un país pionero en implantar este tipo de medidas. En 2016, el Gobierno del por entonces presidente, Matteo Renzi, decidió proporcionar un bono cultural de 500 euros a cada ciudadano que cumpliese los dieciocho años. En Francia, fue en 2019 cuando el Gobierno de Emmanuel Macron decidió seguir los datos de Italia al dotar de un «pasaporte cultural» (pass Culture) de 300 euros a los jóvenes que alcanzaran la mayoría de edad.

El pass Culture, tal y como indican en su página web, se descarga a través de una aplicación para el móvil, y puede gastarse en productos tan variados como cómics manga, espectáculos teatrales, festivales, libros, videojuegos, instrumentos musicales, plataformas de streaming o cursos de fotografía.

Las librerías podrían ser uno de los negocios beneficiados por el bono cultural joven que prepara el Gobierno. Imagen de Laukev, Unsplash.

Sin embargo, en el caso de los videojuegos, el bono cultural francés impone restricciones, como la de excluir aquellos títulos con contenido violento o pornográfico. El pass Culture cuenta actualmente con más de 700 mil descargas.


Hemos preguntado a nuestro compañero Santiago Arroyo, presidente de FIBICC, cuál es su opinión acerca de esta medida, una de las más comentadas en materia cultural de los últimos años.

A falta de conocer todos los detalles, pero con las premisas dadas, ¿es el bono cultural es una buena idea? 

Todo lo que sea animar a que las personas y especialmente las jóvenes puedan tener mayor posibilidad de acceder al consumo cultural, es una gran idea, por todos los beneficios que supone el enriquecimiento cultural y especialmente de aquellas personas que están en un proceso de formación del interés por la vida cultural.

¿Por qué ha generado tanto revuelo el bono cultural joven?

Se trata de un anuncio novedoso y ambicioso, al final el revuelo forma parte de la vida política de este país, donde sería conveniente un pacto amplio por la cultura. Entiendo que hay muchas formas de apoyar al sector cultural y esta es una de ellas, si se gestiona bien.

En Francia algunos medios denunciaban que muchos jóvenes se gastaban el bono en cómics manga. ¿Está justificado?

Ese es uno de los riesgos en España, la lectura y el libro son también sector cultural aunque entiendo que desde el Gobierno se regulará en qué sectores hacer mayor o menor hincapié, no tendría sentido que esos más de 200 millones se perdieran en sectores que no necesitan el bono joven, como puede ser el caso de los videojuegos.

En España se especula con que el bono podría gastarse en videojuegos y cómics, lo que causó gran revuelo. Hay cierta confusión con respecto a en qué podrá gastarse el bono y en qué no. ¿Existe todavía confusión en torno a qué es una industria cultural y creativa?

No, no existe confusión; los videojuegos y los cómics son industrias culturales y creativas, y en efecto si el Gobierno quiere apoyar el acceso de los jóvenes a la cultura tiene que utilizar el resto de herramientas a su alcance para potenciar la competencia cultural y creativa en el ámbito de la educación formal y también en ámbitos no formales. Cuando se adquiere un cómic o un videojuego se está beneficiando a un buen número de creadores, incluso a la propia librería; sin embargo, para el propio sector no es tan visible, puesto que pocas grandes empresas controlan los bestsellers. No tendría sentido que el bono joven se destinase a grandes grupos culturales sino a la creación de proximidad y la que realmente necesita desarrollo de nuevas audiencias.

“No tendría sentido que el bono joven se destinase a grandes grupos culturales, sino a la que realmente necesita desarrollo de nuevas audiencias”. – Santiago Arroyo.

¿Qué otras medidas harían falta para promover aún más las industrias culturales y creativas entre las personas jóvenes y la población general?

Tanto el sector de las industrias culturales y creativas tiene que adaptarse a los tiempos y nuevos públicos, que no es tarea fácil, y al mismo tiempo se debe entender y comunicar la cultura como un derecho transversal con muchos beneficios para aquellas sociedades que apuestan por ella.

 

Master en Gestión Cultural

Instituto de Gestión Cultural y Artística

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